Cuidar tu piel a los 50: Qué vas a percibir, cómo anticiparte y cómo cuidarte


Texto escrito por Andrea Combalia para el blog de Sensilis


¿Por qué nos preocupa nuestra piel a los 50?

A pesar de que, como dermatóloga, no me gusta hablar sobre la edad de la piel, sino de su condición y su estado, es cierto que a partir de una cierta edad la piel tiene unas necesidades especiales.

Si nos centramos en la piel femenina, a los 50, llegan muchos cambios. La menopausia comporta una bajada en los niveles de estrógenos y progesterona, y esto comporta una disminución de la síntesis de colágeno y elastina, una reducción de la calidad del manto hidrolipídico de nuestra piel, se reduce el volumen del compartimiento graso subcutáneo, y se pierde progresivamente el tono muscular de los músculos faciales. 

Asimismo, con los años, aparecen las manchas secundarias a la exposición repetida a la radiación ultravioleta, se reduce la capacidad de renovación de la epidermis, y esto se traduce en una piel más apagada, seca y poco luminosa. 


¿Cómo cuidar una piel madura y sensible?

Cuidar la piel es fundamental a cualquier edad. Sin embargo, la piel madura, si además es sensible, va a requerir unos cuidados adaptados.

A medida que pasan los años, la hidratación cobra cada vez más importancia para compensar la sequedad cutánea que suele predominar en la quinta década de la vida. Ingredientes como el ácido hialurónico nos permiten obtener un confort inmediato, por lo que suele ser uno de los más valorados hoy en día.

Otro de los ingredientes importantes en las pieles maduras, son los antioxidantes, ya que contribuyen a combatir la formación de radicales libres y a recuperar la luminosidad. Entre ellos, destaca la Vitamina C, que, además, tiene un ligero efecto despigmentante. 

Aplicar un protector solar de amplio espectro es también fundamental para proteger la piel de los rayos UVA, los UVB, los infrarrojos y la luz azul, prevenir la aparición de manchas y la pérdida de elasticidad de la piel (recuerda que la radiación solar también contribuye a degradar las fibras de colágeno y elastina).

Finalmente, incorporar ingredientes como el retinol y el bakuchiol en la rutina de noche, es fundamental. Todos estos activos, son muy interesantes ya que contribuyen a regenerar la piel y a recuperar su elasticidad, textura y tono, pero hay que introducirlos con cuidado, ya que mal indicados, pueden irritar la piel, sobretodo en pieles sensibles y con rosácea. Es por este motivo que el bakuchiol es uno de los ingredientes que cada vez está cobrando más relevancia ya que es una muy buena alternativa al retinol en pieles sensibles y reactivas. A diferencia de los derivados de la vitamina A, el bakuchiol es respetuoso con todo tipo de pieles y nos sirve como alternativa al retinol, pero sin el escozor, la irritabilidad y las rojeces que suele comportar el uso de retinoides.


¿Qué es la glicación?

El envejecimiento de la piel se produce a través de un mecanismo muy complejo en el que intervienen simultáneamente diversos factores tanto exógenos como endógenos. La genética, es difícil cambiarla, pero si que podemos actuar sobre los factores genéticos que actúan sobre nuestra piel.

De todos los factores externos, la alimentación tiene un papel muy relevante, y la glicación cobra cada vez más importancia. ¿Habías oído hablar antes de la glicación?

La glicación, se define como la reacción que existe entre las moléculas de glucosa (azúcares) con las proteínas de nuestra piel, como el colágeno y la elastina. Cuando la glucosa entra en contacto con el colágeno y la elastina de nuestra piel, se producen unos residuos que se conocen como AGE (Advance Glication End Products) que se acumulan y contribuyen al envejecimiento de piel. 

Una dieta rica en vegetales, equilibrada y libre de procesados es fundamental para mantener un organismo saludable, pero ahora también sabemos que disminuir el consumo de dulces y azúcares es fundamental para evitar el envejecimiento prematuro de nuestra piel.


¿Qué es el inflammaging?

En esta misma línea, encontramos el término Inflamm-aging que combina dos palabras inglesas: inflammation (inflamación) y aging (envejecimiento). Afortunadamente la ciencia avanza, y ahora sabemos también que la inflamación de la piel sostenida en el tiempo contribuye a su envejecimiento. Esto cobra una especial importancia en las pieles sensibles y reactivas o con rosácea, ya que actualmente sabemos que las irritaciones y las rojeces también aceleran el proceso de envejecimiento. 

La inflamación suele comportar síntomas como el dolor el enrojecimiento, el picor y el engrosamiento de la piel. No obstante, debemos tener en cuneta, que en muchas ocasiones existe una inflamación de menor grado, que apenas se aprecia y se siente, pero que también contribuye a que lentamente, nuestros tejidos vayan perdiendo sus propiedades. Es fundamental devolver el equilibro a nuestra piel, sobretodo cuando estamos frente a una piel sensible y reactiva. Una piel inflamada, no sólo sufre a corto plazo, sino que a largo plazo presenta consecuencias.